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En busca de el origen de la Cábala

1 junio, 2016

En busca de el origen de la Cábala para entender su existencia. Si buscamos las explicaciones que los propios cabalistas dieron sobre el origen de sus textos sagrados, nos encontraríamos con una enorme variedad de fantásticas hipótesis, todas ellas protegidas con auténtica pasión pero sin prueba alguna de que son ciertas. Ahora bien, si entre los cabalistas hay diversidad de opiniones, todos coinciden en que los principios de la Cábala habrían sido adquiridos por los primeros hombres de manera directa de entidades superiores, de la misma Divinidad. Quizá la historia legendaria más conocida sea aquella según la cual el Zohar y otras obras básicas de la Cábala fueron dictadas por un ser divino conocido como «Raziel el ángel». Este personaje habría entregado el primer libro cabalístico a Adán y gracias a la sabiduría en él contenida pudo el padre de la humanidad soportar el dolor de la caída y pérdida del paraíso terrenal. En un antiquísimo texto hebreo llamado El libro de penitencia de Adán se señala que fue el ángel guardián del paraíso quien entregó a Set las verdades fundamentales de la Cábala. En cambio, según otros cabalistas, el Sefer Yetsira fue escrito por Abraham. considerado como el padre de la tradición nacional hebrea, quien ya habría aplicado la Tora ya antes aun de su promulgación en el Sinaí. Para otros el profeta Elias reveló al rabino Daniel de Provenza los principios de la sabiduría secreta. Y tanto como su hijo rabí Abraham tuvieron el privilegio de ver reiteradas veces al profeta en sus visiones. Si bien los cabalistas aseguraban que su conocimiento se remontaba a los primeros hombres creados por Jehová, semeja haber pocas dudas de que el origen de la Cábala ha de ser situado en la época de forma inmediata precedente al nacimiento de Cristo. Entonces, al producirse la segunda destrucción del Templo de Jerusalén e iniciar la diáspora de los judíos, tendría sitio un progresivo distanciamiento de la ley mosaica que fue poco a poco sustituida por la Cábala. En esa temporada, cuando, aparentemente, el rabino Akiba escribe el Sefer Yetsira y su discípulo Simón bar Juchai, el Obras, las dos, que formaron la primera concreción por escrito de los principios que hasta ese momento se habían transmitido los iniciados en forma verbal. Sin embargo, el Zohar, la pieza más esencial del cabalismo, puede decirse que fue la obra de un espíritu más que la de un hombre. Diez siglos deberían transcurrir desde la muerte de Jochai a fin de que, en tierras españolas, brotara el espíritu cabalístico que haría resucitar su memoria asociándola con El Libro del Esplendor. De esta manera, la mayor parte de los investigadores están de acuerdo en que el Zohar fue escrito por Moisés ben Shem-Tov de León. Pero este autor, natural de 1240 y entre los jefes de la escuela cabalística de Castilla, atribuiría el Zohar al legendario profesor del siglo II, Jochai. Con ello no hacía sino continuar una tradición muy común entre los autores herméticos y daba pie a las leyendas posteriores que remontarían la paternidad de la insigne obra al rey Salomón, cuando no a la hora en que Abraham sellaría en su carne el acuerdo con Dios.

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